
Un maravilloso encuentro entre orquestas tigrenses, pero, lamentablemente la fiesta fue «corta».
Dos orquestas infanto juveniles, La Haroldo Conti del Delta y la Leonardo Favio, de Don Torcuato hicieron su presentación en el Teatro Pepe Soriano.
La primera (Haroldo Conti, del Delta) debió retirarse antes de que la Leonardo Favio finalice su show porque… se va la última lancha!
Una vez mas la comunidad isleña padece de las decisiones tomadas desde la Av. Cazón donde no se contemplan las realidades isleñas. Un hermoso encuentro entre orquestas de niños y niñas que tienen por una vez la oportunidad de conocerse y compartir su música se ve truncado de ser vivido plenamente por una falta de conocimiento o por un desdén de poner unos pesos mas para alquilar una lancha extra en un día domingo.
Dos opciones eran posibles: adelantar el horario un poco o bien alquilar un par de lanchas para después de las 19 h que es el horario del la última lancha «de linea» habitual de los domingos para volver a las islas. Se entiende que el servicio público de transporte fluvial no depende del municipio pero si puede contratar servicios extra. No es algo que exceda sus posibilidades y menos aún sabiendo que las islas reportan a Tigre no sólo su fama e identidad, también muchos ingresos.
Miles de embarcaciones pagan en su cuota de guardería una tasa al municipio que va directo a sus arcas para libre disponibilidad. Bien podría un poco de esos beneficios retornar a la comunidad que habita las islas por las que esas embarcaciones existen, justamente.
Así fue, entonces, que la Haroldo Conti no pudo quedarse a apreciar todo el repertorio de la Leonardo Favio por ese detalle y luego de la generosa invitación a compartir la segunda canción por parte del Director de la orquesta de Don Torcuato, el tema de León Gieco: «La Cultura Es La Sonrisa», las familias isleñas se tuvieron que retirar para no perder la última lancha de regreso a casa y el teatro se vació a la mitad repentinamente ante la mirada atónita de algunos espectadores que desconocían el problema y no entendían que pasaba.
La cultura se quedó con pocos espectadores. La cultura es más que una canción, la cultura es formas de vida también y la ocasión de compartir la cultura dejó al final un gustito a poco. Una pena. Algo tan fácil de resolver.
Destacable todo el trabajo de quienes hacen posible el sostenimiento y desarrollo de las orquestas infanto juveniles, desde profesores de música hasta inclusive las familias, que en el caso de la orquesta isleña, participan muy activamente en el sostenimiento de la merienda aportando de forma rotativa alimentos elaborados en los propios hogares con la organización extra tarea que donan los y las profesores/as del programa.
Para rescatar, mucha música y mucho amor puesto en el escenario que se colmó de aplausos y ovaciones tanto para artistas como para docentes. Por ellos y ellas la cultura, se queda en los corazones!



